NOTA DE TAPA
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Besos y promesas
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Jéssica y Jonathan se reencontraron, por fin, ante las cámaras pero dejaron para la privacidad el futuro de su relación. Vencidos por sus nervios, sólo el beso logró distenderlos.
Y el día del reencuentro llegó. Jéssica y Jonathan por fin acabaron con la agonía de no verse, y en el caso de ella, de no saber nada de él. En un escenario kitsch volvieron a cruzar miradas, las mismas que habían comenzado a tejer alguna historia dentro de la casa de Gran Hermano y que esperaban ansiosas un desenlace.
La falta de definiciones por la positiva o por la negativa de la continuidad del romance que calentó la pantalla de Telefé durante poco más de un mes y medio, no hizo más que sumar una cuota más de misterio y la coronación del momento iba a tener su desvelo al momento de cierre de esta edición, en un hotel y con sólo dos testigos. No hacían falta más y así lo tenían planeados los protagonistas de esta crónica de ¿amor?
A minutos de ese esperado momento, Osito habló en exclusiva con SEMANA. “Fue raro, porque fueron muchas sensaciones a la vez. Incertidumbre por saber qué piensa, qué siente ahora que salió. Si le pasó lo mismo que a mí, y es como que no sabía cómo reaccionar. ¿Lo beso? ¿No lo beso? ¿Lo abrazo? ¿No lo abrazo? Te da esa duda”, confiesa y agrega: “Estábamos tensos. En la casa estábamos juntos todo el tiempo, y al estar tanto separados, que fue mucho para mi, es como que decís, él ya vivió el afuera, qué sentirá. No era lo mismo levantar me, darle un beso, un abrazo, que ahora. No sabía cómo iba a reaccionar. Salí con la sensación que tenía adentro. También me sentí como que estaba re tensa, me inhibí en un montón durante el especial, pero es esa sensación que no sabes que sentirá la otra persona que ya vivió el afuera”.
TEMA NO TABU. La cuestión del sexo en esta pareja nunca fue un tema que ninguno de los dos haya querido esquivar. Ambos respondieron ante las cámaras que nada más que mimos habían sucedido bajo las sábanas y Osito aclara desde su camarín: “Tirándolo a modo de chiste, me hubiese gustado hacer el amor en la casa. Pero no llegamos a eso porque los dos creíamos que se perdía todo el encanto. O sea, no es que no te queda nada por descubrir afuera, pero es como que esa provocación, esos besos, ese coqueteo, daba para explotarlo afuera, en privado”.
Considerando al sexo como una parte muy importante de la pareja, Jéssica puntualiza: “no soy de las que perdonan todo en la cama, porque es esencial, pero hay otros valores muy destacables como la fidelidad y el respeto”.
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